Cómo Elegir un Portavelas: Guía Completa

Un portavelas no es un adorno: hace que la vela dure más y que la mesa no se manche. Aquí está lo que conviene saber antes de elegir uno, y por qué el material cambia el resultado más de lo que parece.

Las dos cosas que hace, y las dos importan

Proteger la superficie

Una vela directa sobre una mesa deja dos marcas: la cera, que se quita, y el calor, que a veces no. En una madera encerada o barnizada, una vela ancha apoyada varias horas puede dejar un cerco mate. El portavelas pone un material entre medias y se acabó el problema.

Resguardar la llama, que es lo que de verdad se nota

Ésta es la que casi nadie tiene en cuenta. La corriente de aire es lo que más acorta la vida de una vela: la llama se inclina, se alarga, consume más deprisa y derrite la cera por un solo lado, que es por donde se escapa goteando.

Dentro de un vaso o en un hueco, la llama se queda recta y arde pareja. La misma vela puede durar bastante más sólo por estar metida en algo. El detalle completo está en la guía de velas largas y para candelabro.

Qué portavelas para qué vela

Es el error de compra más común: comprar el soporte sin mirar qué vela se le va a poner.

  • Vela de té: necesita un hueco ancho y poco profundo, o un cuenco. Si la metes en un vaso alto y estrecho, al final del todo le falta oxígeno y se apaga sola.
  • Vela larga o de cena: necesita un hueco estrecho que sujete la base, de unos 2 centímetros, que es la medida estándar.
  • Vela de pilar o de tarro: necesita un plato o una base ancha, no un hueco.
  • Y los reversibles, que valen para las dos primeras: se les da la vuelta y cambian de función.

El material cambia el resultado

Cristal

Deja pasar la luz, que es su gracia: el portavelas se convierte en parte del efecto en lugar de ser sólo un soporte. Con cristal de color, la luz que sale por las paredes se tiñe y pinta la mesa de alrededor.

Casi todos los portavelas de cristal con dibujo son de vidrio prensado, no tallado. La técnica se mecanizó en Estados Unidos en la década de 1820 —las primeras patentes son de 1825, 1826 y 1828— y cambió el vidrio para siempre: con una sola máquina, dos operarios producían cuatro veces más piezas que tres o cuatro sopladores. Un vaso decorado dejó de ser un lujo y pasó a estar en todas las mesas.

Piedra

Pesa, y eso resuelve el problema de las terrazas y de las casas con niños o animales: no se vuelca. Además la piedra absorbe el calor despacio y lo reparte, así que la superficie exterior se queda templada en lugar de ponerse ardiendo como el metal.

Madera

Es el material del candelabro clásico, torneado. Aguanta bien el calor de una vela larga porque el contacto es sólo por la base, y es el único material con el que se consiguen alturas de treinta o cuarenta centímetros sin que la pieza pese demasiado.

Metal

El más resistente y el que más se calienta: conduce el calor por toda la pieza. Conviene esperar a que enfríe antes de moverlo, y evitar apoyarlo directamente sobre una superficie delicada.

Cuántos poner, y de qué tamaños

Tres reglas que usan los decoradores de mesa y que no cuestan nada.

  • Número impar. Tres o cinco, nunca dos ni cuatro. El ojo busca simetría y, al no encontrarla, recorre el conjunto en vez de pararse en un punto.
  • Alturas distintas. Es la regla que más diferencia hace. Un alto, uno medio y uno bajo se ven como un grupo; tres iguales en fila se ven como una valla.
  • Mismo material o misma familia de color. Lo que une el conjunto no es que las piezas sean iguales, es que compartan algo. Tres cristales de colores distintos funcionan; un cristal, una madera y una piedra juntos, normalmente no.

Cinco cosas que alargan la vida de cualquier vela

  • La mecha corta, de media uña, antes de cada encendido.
  • Lejos de corrientes: ventanas, puertas y salidas de aire.
  • La vela bien asentada en el hueco, sin holgura, para que quede recta.
  • Apagarla de lado o con apagavelas, nunca soplando de frente.
  • Mover el portavelas en frío, no recién apagado.

Cómo se limpia la cera del portavelas

Sin rascar, que es como se rayan. Hay dos métodos según el material:

  • Cristal, cerámica y metal: agua caliente dentro, unos minutos de espera y la cera se despega sola. Después, agua y jabón.
  • Piedra y madera: al congelador durante media hora. La cera se contrae al enfriarse y salta de una pieza.

La cera de soja sale con más facilidad que la de parafina, por si tienes elección.

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