Un difusor de aceites esenciales puede funcionar de dos maneras completamente distintas, y los dos aparatos se parecen en la estantería pero no se parecen en nada por dentro. Uno lleva agua y el otro no, y de ahí sale todo lo demás: cuánto aroma dan, cuánta sala cubren y cuánto aceite gastan. Esta guía explica cuál le conviene a cada persona, con los números delante, para que elijas una vez y aciertes.
Las dos tecnologías, cara a cara
La diferencia de fondo es si hay agua de por medio o no, y de ahí sale todo lo demás.
| Ultrasónico (con agua) | Sin agua (nebulizador) | |
|---|---|---|
| Cómo lo hace | Un disco cerámico vibra entre 1,7 y 2,4 millones de veces por segundo y rompe el agua en bruma | Una bomba de aire pasa por una cámara de cristal y pulveriza el aceite directamente |
| Qué sale | Gotas de 1 a 10 micras, casi todo agua con algo de aceite | Gotas de 1 a 3 micras de aceite esencial puro |
| Lleva agua | Sí, es la mitad del invento | No, ninguna |
| Cuánto aceite | De 3 a 8 gotas por cada 100 ml de agua | El frasco entero, directo |
| Cuánto aguanta encendido | De 4 a 10 horas por llenado | Sesiones de 20 a 60 minutos |
| Para qué tamaño de sala | De 9 a 23 m²: dormitorio, despacho, baño | De 37 a 84 m²: salón grande, consulta, tienda |
| Intensidad del aroma | Suave y continua | Fuerte y concentrada |
| Humedad | Añade algo de humedad al ambiente | Ninguna: sólo aroma |
| Luz y decoración | Casi todos llevan luz LED, efecto llama o volcán | Sobrios, sin espectáculo |
| Mantenimiento | Vaciar, secar y descalcificar de vez en cuando | Limpiar la boquilla con alcohol |
Dicho en una frase: el ultrasónico reparte un aroma suave durante horas y de paso humedece; el de sin agua lanza el aceite puro y llena una sala grande en minutos. No es que uno sea mejor: es que resuelven cosas distintas.
Cómo funciona un difusor ultrasónico
Dentro del depósito hay un disco cerámico del tamaño de una lenteja. Cuando se enciende, ese disco vibra a una frecuencia de entre 1,7 y 2,4 megahercios —entre un millón y medio y dos millones y medio de vibraciones por segundo—, muy por encima de lo que puede oír el oído humano. Esa vibración rompe la superficie del agua y la convierte en una niebla de gotas de 1 a 10 micras.
El aceite esencial, que flota sobre el agua, sube con esa niebla y se reparte por la habitación. Todo esto ocurre en frío. No hay resistencia, no hay llama y el aceite no se quema, así que el aroma que sale es fiel al que hay en el frasco: una lavanda huele a lavanda y no a lavanda tostada.
La bruma que ves no es humo: es agua. Por eso un difusor ultrasónico añade algo de humedad al ambiente, que en invierno con la calefacción puesta se agradece.
Cómo funciona un difusor sin agua
Aquí no hay depósito ni niebla. Una bomba de aire empuja aire a temperatura ambiente por una cámara estrecha, y al estrecharse el paso la presión cae. Es el principio de Bernoulli, el mismo que hace volar a un avión: donde el aire va más rápido, la presión es menor.
Esa caída de presión chupa el aceite esencial por un tubito y el chorro de aire lo revienta en gotas de 1 a 3 micras de aceite puro, sin nada que lo rebaje. Por eso el aroma es mucho más intenso y llega mucho más lejos.
Y por eso mismo se usa a ratos y no todo el día: lo normal son sesiones de 20 a 60 minutos, que bastan para dejar la casa entera con aroma. Los modelos nuestros van con frascos estándar de 10 ml, los mismos que vendemos sueltos, así que no hay que trasvasar nada.
Para el nebulizador van bien los aceites esenciales puros y las mezclas de aceites esenciales. Las mezclas que ya vienen rebajadas en aceite vegetal están pensadas para la piel, y en la piel es donde mejor rinden.
Qué difusor de aceites esenciales te conviene, según tu caso
Si es para un dormitorio o un despacho
Ultrasónico pequeño, de 100 a 250 ml. Cubre de sobra una estancia normal, dura toda la noche o toda la jornada de trabajo, y la humedad que aporta viene bien. Es también el que elige casi todo el mundo que empieza.
Si es para un salón grande o un espacio abierto
Ultrasónico de depósito grande, de 400 ml en adelante, si quieres aroma de fondo durante horas. O uno sin agua, si lo que quieres es que al llegar a casa huela en cinco minutos. Los de sin agua cubren entre 37 y 84 m².
Si es para una consulta, una tienda o una sala de yoga
Sin agua, sin dudarlo. Cubre metros, se nota al entrar y no hay que estar rellenando depósitos entre cliente y cliente. Una sesión de media hora antes de abrir deja el local preparado.
Si lo quieres sobre todo por el ambiente visual
Efecto llama o efecto volcán. Por dentro son ultrasónicos corrientes; lo que cambia es que la luz LED tiñe la bruma de naranja y el resultado parece una chimenea pequeña o un cráter en erupción. Dan aroma y además hacen de luz de ambiente, que es por lo que se compran.
Si es para el coche
Ninguno de éstos: en el coche lo que funciona es un medallón en la rejilla, que no necesita ni agua ni corriente. Está contado en cómo usar un ambientador de coche.
Si prefieres no enchufar nada
Entonces lo tuyo es un mikado de varillas, que funciona por capilaridad y no lleva electricidad, o un quemador de cerámica con una vela de té. Los tienes todos en lámparas aromáticas y difusores.
Cuántas gotas poner
La medida de referencia son de 3 a 8 gotas por cada 100 ml de agua. Dentro de ese margen, decide el tamaño de la sala y la fuerza del aceite:
- Depósito de 100-150 ml: de 3 a 5 gotas.
- Depósito de 200-300 ml: de 6 a 10 gotas.
- Depósito de 400-560 ml: de 10 a 15 gotas.
- Mentas, eucaliptos, clavo y canela: quédate en la parte baja, que son los más potentes del catálogo.
- Cítricos, maderas y florales suaves: admiten la parte alta sin problema.
Y un apunte de aritmética que ayuda a hacer cuentas: un frasco de 10 ml son unas 200 gotas, porque una gota ronda los 0,05 ml. En un difusor de dormitorio a 4 gotas por llenado, eso son unos cincuenta llenados por frasco.
El agua que le pones, y la cal
Esto es lo que más vida le quita a un difusor ultrasónico, y casi nadie lo cuenta: la cal del agua se queda pegada al disco cerámico. Cuando ese disco se cubre de cal, vibra peor, y el aparato empieza a sacar menos bruma hasta que parece que se ha estropeado. Normalmente no se ha estropeado: está sucio.
Y la cal que tengas depende mucho de dónde vivas. La escala que usa la OCU se mide en grados franceses, donde cada grado equivale a 10 mg de carbonato cálcico por litro:
- Agua blanda: por debajo de 12 ºfH.
- Medianamente dura: entre 12 y 30 ºfH.
- Dura: entre 30 y 40 ºfH.
- Muy dura: por encima de 40 ºfH.
A partir de 30 ºfH es cuando la cal empieza a dar guerra de verdad. La OCU señala ciudades como Valencia, Teruel o Zaragoza entre las de agua dura, mientras que Santa Cruz de Tenerife está entre las de agua blanda. Si vives en zona de agua dura, tienes dos salidas y las dos son fáciles:
- Usa agua filtrada o destilada en lugar de agua del grifo. Es lo que más alarga la vida del aparato, y una garrafa de destilada dura meses.
- O descalcifícalo cada dos o tres semanas: llena el depósito a partes iguales de agua y vinagre blanco, déjalo diez minutos, vacía, pasa un bastoncillo suave por el disco y aclara. Vuelve a sacar bruma como el primer día.
En zona de agua blanda, con agua del grifo y una limpieza al mes vas sobrado.
Cuidarlo para que dure años
- Vacía el depósito cuando termines. El agua parada con aceite es lo que deja película en las paredes del depósito.
- Seca por dentro con un paño suave antes de guardarlo.
- Cambia de aceite con el depósito limpio, para que el aroma nuevo salga limpio y no mezclado con el de ayer.
- Descalcifica según el agua de tu zona, como está explicado arriba.
- Colócalo sobre una superficie firme y a cierta altura —una cómoda, una estantería—, y mejor si la bruma sale hacia el centro de la habitación: así se reparte antes.
En los de sin agua el mantenimiento es otro y es más sencillo: una limpieza de la boquilla con un poco de alcohol cuando cambies de aceite, y listo. Al no llevar agua, la cal no existe en estos aparatos.
Qué aceites ponerle
Cualquiera de los aceites esenciales de 10 ml del catálogo, o cualquiera de las mezclas de aceites esenciales, que vienen ya combinadas por momentos del día. Si te apetece montarte las tuyas, en la guía de cómo mezclar aceites esenciales están la regla de las proporciones y diez recetas con las gotas contadas.
Y si acabas de empezar con todo esto, en cómo usar los aceites esenciales está lo básico desde cero. Para casas con niños pequeños o con animales, la guía de seguridad explica qué aromas son los más indicados en cada caso.
Todos los difusores de aromas del catálogo
En la categoría de difusores de aromas están los veintidós difusores de aceites esenciales: ultrasónicos de mesilla, de salón, de efecto llama, de efecto volcán, decorativos con mando y los de sin agua. Cada ficha lleva su capacidad, sus medidas y para qué tamaño de habitación va bien.
